El fomento y difusión de nuestra arquitectura es una de las tareas que este Colegio Territorial de Arquitectos de Valencia viene realizando con orgullo y satisfacción, desde su fundación. Nuestro patrimonio arquitectónico es una riqueza colectiva y un imprescindible elemento de identidad cultural, y es por ello que la exposición a la luz pública de esta selección de edificios de la ciudad de Valencia, desde su fundación hasta el momento actual, ha de constituir un importante apoyo para su conocimiento y disfrute.

GRUPO RESIDENCIAL FINCA ROJA

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GRUPO RESIDENCIAL FINCA ROJA

Año Construcción: 
1929 (1930-1934)
Situación: 

c/ Jesús, c/ Marvá, c/ Albacete, C/ Maluquer

Autor: 
Enrique Viedma Vidal

Con la promulgación en 1925 de la Ley de Casas Económicas, que venía a completar y ampliar la legislación existente sobre casas baratas, se abría en el panorama arquitectónico español una doble posibilidad de contribuir a la mejora de las condiciones del alojamiento de la clase obrera: la construcción de “viviendas populares entre medianeras”, en los solares todavía existentes en los centros históricos de las ciudades; o bien la edificación, en las grandes y uniformes manzanas de las zonas de ensanche, de conjuntos o bloques que pudieran albergar un número importante de este tipo de viviendas, siguiendo, en este segundo caso, los ejemplos de algunos municipios centroeuropeos, cuyos espectaculares logros, sociales y arquitectónicos, habían ido apareciendo desde 1923 en las muy leídas páginas de la revista madrileña “Arquitectura”. Pese al importante soporte económico que esta legislación proporcionaba, en la ciudad de Valencia sólo es posible destacar de entre todos estos grupos el conocido como Finca Roja (también llamado grupo de casas de la calle Jesús o casa-colmena de la barriada de Jesús) que ocupa una manzana completa, de planta trapezoidal y con sus cuatro esquinas achaflanadas, situada en la zona sur del ensanche y en la prolongación de la céntrica calle de San Vicente. Su edificación fue promovida directamente por la Caja de Previsión Social del Reino de Valencia para “dotar de confortables viviendas a familias de la mal llamada clase media, nutrida en su mayoría por obreros intelectuales”, pues entre los fines de esta institución figuraba la “construcción de casas baratas e higiénicas, que pasasen a ser de la exclusiva propiedad de sus beneficiarios”. Su autor, el arquitecto valenciano Enrique Viedma, diseñó, entre 1929 y 1930, trescientas setenta y ocho unidades residenciales gracias a la existencia de una gran profundidad edificable que le permitió definir dos tipos distintos de viviendas, unas recayendo a las calles exteriores y otras al gran patio de manzana. Este, al que se accede directamente desde los zaguanes donde se ubican escaleras y ascensores, incorpora un número mínimo de equipamientos, está ajardinado y es utilizado por la comunidad como espacio de relación. La presencia de diez agrupaciones residenciales entre medianeras y de cuatro desiguales chaflanes (con dos, cuatro, cinco y seis viviendas por planta, incluida la baja), da lugar a 55 variaciones distributivas sobre un programa funcional base de 90-100 m2 con sus dependencias articuladas mediante largos y quebrados pasillos en los chaflanes, y rectos y cortos en las soluciones entre medianeras (3 dormitorios, cocina, comedor con chimenea, baño con inodoro independiente, sala y vestíbulo). La concepción de la manzana urbana como célula elemental de la nueva ciudad, con el espacio común como estímulo de una convivencia social protegida; la idea de higiene, modernidad y confort de la vivienda (ascensores, estancias perfectamente ventiladas, baños completos, cocinas económicas, persianas americanas, rejas de fuelle, etc); el uso expresivo de materiales autóctonos (ladrillo rojo, cerámica vidriada) en sus dos fachadas junto con elementos constructivos y decorativos prefabricados (cintas pétreas, piezas de hormigón moldeado, paneles de terracota, etc) Estas y otras muchas aportaciones están presentes en esta obra de tránsito a la modernidad en la que, junto a la persistente valoración de la monumentalidad y la artesanía, son también evidentes las influencias de los epidérmicos barrios proyectados a finales de la década de 1910 por los miembros de la escuela de Ámsterdam y de las épicas fortalezas rojas levantadas en la Viena socialista entre 1920 y 1933.Con esta escultórica obra, Enrique Viedma concreta ya una posible alternativa a la típica manzana de los ensanches burgueses, siempre buscando una relación de continuidad con la ciudad tradicional, que inexplicablemente abandonaría tras utilizarla de nuevo en su irrealizada propuesta para el concurso de “2000 Casas Baratas”, convocado por el Ayuntamiento de Valencia en 1930 con la finalidad de descongestionar el casco antiguo y poder acometer la deseada apertura de la avenida del Oeste.

(Texto extraido de la "Guia de Arquitectura de Valencia" CTAV 2007. + Información)